Lo que podemos aprender de la Caída de Pedro

20 Abr 2021 0 comentario

¿Sabes que en un momento el apóstol Pedro no fue recto en su conducta? ¿Y que incluso fue reprendido por otro apóstol? Aquí tienes el pasaje bíblico que habla de eso:

Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?» (Gálatas 2: 11-14).

¡Pedro no es cualquiera (Mateo 16:18-19)!  Y sin embargo fue reprendido por Pablo en un aspecto de su conducta.

¿Qué nos dice eso?

Sin entrar en detalles del problema que surgió entre Pedro y Pablo, me parece que este pasaje nos recuerda que incluso las personas que son verdaderamente «bíblicas» también a veces pueden tropezar en sus vidas.

Hasta ahora ya debes saber esto. ¿No es así?

Pero, de hecho, no te presenté este pasaje sólo para recordarte que todos los hombres, incluso los cristianos, son pecadores. Aunque eso es cierto.

Me gustaría insistir en lo que esta situación ha provocado. Está escrito que «Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos» (v. 13). Aquí vemos que este desacierto arrastró a otras personas. Pablo señala en particular a Bernabé, su compañero de viaje.

A veces también estamos tentados a comportarnos de una manera que no está de acuerdo con la voluntad de Dios, porque vemos a cristianos que nos rodean «maduros» y «anclados» en la fe haciendo estas cosas, que las toleran, ¡o incluso las animan! Podría ser tu pastor, un anciano, un amigo cristiano, un teólogo o un reconocido bloguero cristiano. Estas personas pueden ser cristianos reales, maduros y de fe. Pero también pueden ser una ocasión de tropiezo. Si el apóstol Pedro lo fue, entonces otros pueden serlo.

También podemos preguntarnos: ¿no los usamos a veces como excusa? ¿Alguna vez has pensado: “Es el pastor, él sabe lo que hace de todos modos, así que no puede ser tan malo…” o: “¿Este hombre que conozco va en serio con su fe, así que si dice que es buena…”? Me parece que también estamos tentados a copiar o a seguir las acciones de otras personas si nos conviene.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Dos cosas:

  1. La primera, creo que la puedes adivinar… Tener como modelo al único modelo perfecto, Jesucristo, y tener la única referencia verdadera para saber lo que le agrada a Dios, la Biblia. Seguir el comportamiento de otros cristianos no es malo en sí mismo (Filipenses 3:17), pero es importante discernir lo que puede no estar de acuerdo con la voluntad de Dios. Pablo dijo: «Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo» (1 Corintios 11:1).
  2. La segunda: Ser un buen modelo para los demás. Si eres un cristiano maduro (o al menos si te consideras un cristiano maduro), entonces ten cuidado de no ser una ocasión de tropiezo. El versículo clave de la Reb’ dice: «Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza» 1 Timoteo 4:12.
Auteur : La Reb

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