Dios es santo… pero nosotros no: ¡un plan de acción necesario!

16 Mar 2021 0 comentario

Imagina si el Dios Todopoderoso se mudara y viniera a vivir cerca de tu casa, a tu barrio: sería una locura, ¿no? y también provocaría un poco de ansiedad.

Tenemos que darnos cuenta de que fue más o menos lo mismo para los israelitas cuando Dios decidió venir a vivir entre su pueblo, en el tabernáculo (Éxodo 25). El tabernáculo era esa gran carpa móvil que acompañaba al pueblo de Israel en su peregrinación (deambulación) por el desierto, y en la que estaba presente la presencia de Dios.

Hecho: el Señor es Santo

Si lees el libro de Éxodo, puedes darte cuenta de que había un protocolo muy complejo para poder acceder a la presencia de Dios en este famoso tabernáculo, hecho de muchos rituales. ¿Por qué? Porque el Señor es Santo, es decir, radicalmente diferente de los seres humanos que componen su pueblo… ¡y no podemos acercarnos a él como sea! por eso los israelitas sabían que tener a semejante vecino que se había mudado «al pueblo», implicaría una forma de vivir pura, respetando las instrucciones de este Dios que había tomado lugar en medio de ellos, y luchando fuertemente contra el pecado.

Toma conciencia: eres el templo del Espíritu Santo

Sin embargo, ¿Qué pasa con nosotros hoy? Dios ya no se hace presente físicamente a través del tabernáculo. Pero es igual de grande: Dios vive en nosotros a través del Espíritu Santo, gracias a la obra de reconciliación llevada a cabo por Cristo.

«Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios»

1 Corintios 6:18-20

Por lo tanto, gracias a la obra de Jesús, ya no es necesario realizar todos estos rituales para acercarse a Dios. Sin embargo, debemos entender que el respeto de los mandamientos de Dios que se exigía a los israelitas en el tiempo del tabernáculo, también se aplica a nosotros. Los israelitas eran conscientes de la importancia de honrar a Dios con su comportamiento y con el cumplimiento de estas leyes, porque Dios vivía en medio de ellos… De la misma manera, ya que Dios vive en nosotros a través del Espíritu Santo, deberíamos ser más conscientes de la importancia de llevar una vida que le honre buscando luchar con todas nuestras fuerzas contra el pecado, contando con su gracia y ayuda. Solos no podemos hacer nada, y ser plenamente conscientes de que Cristo vive en nosotros debería animarnos a hacerlo.

Acción necesaria: adoptar un plan para la batalla

Y esto debería llevarnos a poner un plan de acción para luchar contra el pecado, contando con su gracia. Y me gustaría animarte y retarte a vivir de acuerdo con el consejo siguiente para progresar en la santificación: Rodéate de hermanos y hermanas fieles, y vive con transparencia sobre lo que estás pasando. (Santiago 5:16).

Es importante ser honesto con los demás para luchar contra el pecado. A veces nos avergonzamos de confesar nuestras faltas a los demás… y dada la magnitud de la traición a Dios que implica el pecado, ¡tenemos razón al sentirnos avergonzados! Pero la Biblia dice: «Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti;…» (Mateo 5:29), una hipérbole para enfatizar la importancia de hacer todo lo posible para combatir el pecado.

Por supuesto, no se te pide que te saques el ojo… pero al menos confiesa tus pecados a tus hermanos y hermanas. ¡Puede ser realmente poderoso para crecer en la santificación! De hecho, un grupo de crecimiento es una excelente herramienta para vivir este proceso regularmente (mira aquí).

Y nunca olvides que ya no eres un esclavo. Si te has apropiado del mensaje de Cristo, has recibido un nuevo corazón, y puedes realmente obtener victorias en tu vida de piedad con la ayuda del Señor: ¡llénate de coraje y acepta el reto de crecer en santidad ahora mismo!