Antiguo y Nuevo Testamento: El mismo Dios

2 Feb 2021 0 comentario

«Porque yo, el SEÑOR, no cambio…»

Malaquías 3:6

«¡Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos!»

Hebreos 13:8

A veces tengo la impresión de que existe una creencia, de que el Nuevo Testamento está lleno de amor, paz y perdón, a diferencia del Antiguo Testamento, que es mucho más severo en el tratamiento del pecado, más duro y más estricto. Es como si Dios fuera diferente en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.

Pero entonces otra vez…

En el Nuevo Testamento:

  • Dios odia el pecado: «Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Estas son: inmoralidad sexual, impureza, desenfreno, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, disensiones, partidismos, envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, de las cuales les advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios» (Gálatas 5:19-21). Y «Porque esto lo saben muy bien: que ningún inmoral ni impuro ni avaro, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios» (Efesios 5:5). O incluso 1 Corintios 6:9-10.
  • Él juzgará al mundo: 2 Pedro 3:7 dice, «Pero por la misma palabra, los cielos y la tierra que ahora existen están reservados para el fuego; guardados hasta el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos», Marcos 9:47-48, Mateo 25:41, Mateo 12:36, Judas 1:6
  • Reprende al que ama: «Pero siendo juzgados, somos disciplinados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo» (1 Corintios 11:32).

¿No se parecen estos pasajes a los de Levítico 18:22, Levítico 20:13, Éxodo 20:7, Zacarías 8:17, Malaquías 3:5, Levítico 19:11-16, Daniel 12:2, ¿Proverbios 3:11-12, y muchos otros pasajes del Antiguo Testamento?

En el Antiguo Testamento:

  • Dios nos llama a amar al prójimo: «No aborrecerás en tu corazón a tu hermano. Ciertamente amonestarás a tu prójimo, para que no cargues con pecado a causa de él» (Levítico 19:17).
  • No vengarse: «No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Más bien, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, el SEÑOR» (Levítico 19:18).
  • No devolver el mal con el mal: “No digas: Devolveré el mal. Espera al SEÑOR y él te salvará” (Proverbios 20:22). Y “No digas: Como me hizo, así le haré a él; recompensaré al hombre según su acción” (Proverbios 24:29).
  • Amar a los enemigos: «Si tu enemigo tiene hambre dale de comer pan; y si tiene sed dale de beber agua; pues así carbones encendidos tú amontonas sobre su cabeza, y el SEÑOR te recompensará» (Proverbios 25:21-22).
  • Dios llama al pecador a arrepentirse, pues no se complace en su muerte: «Echen de ustedes todas sus transgresiones que han cometido, y adquieran un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué han de morir, oh casa de Israel? Ciertamente, yo no quiero la muerte del que muere, dice el SEÑOR Dios. ¡Arrepiéntanse y vivan!» (Ezequiel 18:31-32) y «Diles: ¡Vivo yo, que no quiero la muerte del impío, sino que el impío se aparte de su camino y viva!, dice el SEÑOR Dios. ¡Apártense, apártense de sus malos caminos! ¿Por qué morirán, oh casa de Israel?» (Ezequiel 33:11) o incluso Isaías 55.

¿No se parecen estos pasajes a Lucas 6:27-36; Romanos 12:17-21; 1 Tesalonicenses 5:15 ; 2 Corintios 5:19-21, y muchos otros pasajes del Nuevo Testamento?

Querido hermano, no te equivoques, Dios no cambia. ¡El Dios que se revela en el Antiguo Testamento es el mismo Dios que se revela en el Nuevo!