Vence el pecado cuando ya lo has intentado todo

9 Nov 2020 0 comentario

A veces, ciertos pecados nos “envuelven tan fácilmente” que comenzamos a perder la esperanza de deshacernos de ellos. Ya hemos leído libros, artículos, hemos orado e incluso ayunado, hemos compartido con nuestros hermanos y orado con ellos, hemos buscado consejos, nos hemos disciplinado. Nada funciona.

Si tú estás en este plan, me gustaría animarte, no vendiéndote un enésimo método que funciona, pero sí recordándote algunos principios simples y bíblicos. 

Deja de buscar el secreto.

Muy seguido, uno se espera encontrar el consejo exacto, el método preciso que permitirá un clic en tu vida. Como si hubiera un secreto para la victoria. Si es en ese tipo de método que pones tu esperanza, te olvidaste de algo muy importante.

Pablo nos explica en Colosenses 2 que todo lo tenemos en Cristo. Nosotros somos plenos, tenemos todo lo que necesitamos para vivir la vida cristiana. No tenemos porqué correr tras una experiencia mística, espiritual o milagrosa como estuvieron tentados a hacer los Colosenses. Nosotros tenemos todo en Jesucristo porque 1) cuando hemos creído, lo hemos recibido a Él enteramente y 2) todas las cosas están plenamente en Él. Lee nuevamente el capítulo 2 de Colosenses, Pablo insiste sobre este tema.

Medios ordinarios

Los teólogos han llamado a tres cosas en la vida de un cristiano como los medios de gracia. Estos son la Palabra, el bautismo y la santa cena. Estos elementos de la vida de iglesia son los medios que Dios utiliza para hacer crecer la fe en nosotros.

La oración, la Iglesia, los grupos de crecimiento son muchas veces fuentes de bendición, pero ya son respuestas de la fe: es porque creo que Dios escucha mis oraciones y porque creo es que soy miembro de la Iglesia. Pero la Palabra y sus signos visibles (el bautismo y la santa cena) preceden a la fe, en el sentido de que anuncian promesas en las que se basa la fe. Por eso, la expresión “medios de gracia” les es reservada.

El bautismo nos dice “si crees, tan cierto como que el agua ha pasado sobre tu cuerpo, la sangre de Cristo y el flujo de mi Espíritu han pasado sobre tu alma”, la santa cena nos dice “tan cierto como que este pan y este vino alimentan tu cuerpo, Cristo es el alimento de tu alma”. Estos medios nos permiten acceder a las riquezas que están en Cristo.

Ahí tienes los medios que Dios eligió para hacer crecer al cristiano. No hay secretos, son medios ordinarios que aportan una gracia extraordinaria cuando el Espíritu los utiliza para hacer nacer y crecer la fe en nosotros.

La Perseverancia

“Sí, pero eso no cambia en nada mi problema” me dirás. Tal vez, tú ya escuchas la Palabra con fe, ya recibiste el bautismo y crees en la promesa que ello significa. Tal vez, también tomas la santa cena regularmente. Pero todo eso no “cambia nada”. 

Dios obra de una manera particular. Si pensara en la semana pasada, no tendría precisamente la impresión de haber crecido en fe. Sin embargo, si pensara en el año pasado, puedo ver el progreso y como Dios estaba obrando. Recordemos que Dios hace una obra a largo plazo con nosotros, cuando utilizamos con fe sus medios de gracia. 

No seamos como Naamán, el leproso, que estaba decepcionado de que le dieran un medio tan simple, tan ordinario para solucionar su problema que le parecía tan grande (2 Reyes 5). Dios busca enseñarnos la humildad y la fe dándonos medios tan ordinarios, ahí donde nos gustaría chispas, ruido y espectacularidad. 

¿Cómo vencer tu pecado? Persevera con fe en estos medios ordinarios que Dios te da, y responde con fe a esas promesas mediante la oración, el ayuno y todas las otras disciplinas espirituales. Yo lo puedo asegurar, porque yo lo vivo: ¡si funciona! Pero, no es un método milagroso instantáneo, es algo mucho mejor: un trabajo profundo de Dios por medio de su Espíritu. 

Auteur : La Reb

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