Descubre las 5 solas: Sola Scriptura (Solo la Escritura)

26 Oct 2020 0 comentario

Hace 503 años, durante la Reforma Protestante, en la época de Martín Lutero, se revivieron las verdades fundamentales de la fe cristiana. Los reformadores resumieron estas verdades en 5 convicciones que a menudo se denominan «las 5 solas». En una serie de 5 artículos, la Reb’ te presenta estos 5 principios. Comienza con «sólo la Escritura» (Sola Scriptura).

¿Qué significa «Sola Scriptura»?

Para presentarte la primera sola, te invito a leer un conocido pasaje, que seguramente has leído docenas de veces. Pero su impacto es poderoso:

«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra»

2 de Timoteo 3: 16-17

Todo en la Escritura – Antiguo y Nuevo Testamento – viene de Dios. Fue inspirado por Dios, es decir, apuntado por Dios, dado por Dios. En la Escritura, a través de autores humanos, Dios se ha revelado. Todo lo que ha revelado es suficiente, no sólo para ser salvado, sino también para estar equipado para toda buena obra – para vivir nuestra vida cristiana. Ha hablado, claramente y sin errores. La Biblia es la Palabra de Dios. Y ya que Dios ha hablado, es mejor que escuchemos lo que ha dicho. Y creerle. Y vivirlo, preguntándonos: «¿Cuál debería ser la autoridad en nuestras vidas? ¿Qué debería guiar nuestras creencias y nuestra forma de vida? ¿Dónde podemos recurrir a lo que sabemos sobre Dios y cómo relacionarnos con él?» Los reformadores responden: la Biblia, y sólo la Biblia.

Así es como nuestros amigos de ToutPourSaGloire.com (TodoParaSuGloria)
resumen este principio:

«Sola Scriptura: Sólo la Escritura. La Biblia es la Palabra de Dios, infalible y sin errores. Es la autoridad final sobre lo que debemos creer y vivir»

ToutPourSaGloire.com (TodoParaSuGloria)

Todas las otras solas se basan en ésta.

¿Qué significó en la época de la Reforma?

En la época de la Reforma, en el siglo XVI, varias figuras de autoridad estaban en conflicto. Por un lado estaba la Biblia, que el pueblo no podía leer y que estaba reservada para el clero. Y por otro lado estaba la tradición de la Iglesia Católica, que consistía en los papas, los concilios o incluso documentos de la Iglesia Católica. Todo esto fue autorizado y sirvió como base para las creencias católicas.

El problema es que lo que la tradición de la Iglesia Católica enseñaba se oponía claramente, en muchos temas, a lo que la Biblia enseñaba (ver el artículo sobre Sola Gratia por ejemplo). ¿Qué hacer cuando dos figuras de autoridad se oponen entre sí?

Para la Iglesia Católica, la elección era clara, aunque no se admitiera: teníamos que seguir la tradición. Para los reformadores, por otro lado, era la Biblia – y sólo la Biblia – que iba a ser el texto autorizado. Mientras que los papas y los concilios pueden estar equivocados, como Lutero demostró, la Biblia es la Palabra de Dios, la verdad por encima de todas las demás.

¿Qué significa eso hoy, en el siglo XXI?

500 años después de la Reforma, y más de 2.000 años después de la Biblia, el principio de «sólo la Escritura» sigue siendo válido. La Biblia sigue siendo la Palabra de Dios. La única fuente de autoridad en nuestras vidas. Incluso para nosotros, los jóvenes.

Debemos buscar que nuestras creencias sean consistentes con la Biblia. Incluso si eso significa ir en contra de lo que siempre hemos creído. Incluso si eso significa ir en contra de lo que todos mis amigos creen. Incluso si va en contra de lo que algunos hermanos y hermanas de la iglesia creen. La verdad está en la Palabra de Dios, no en la de los hombres.

Los sermones que escuchas, los artículos que lees en internet (incluyendo los de la Reb’), los comentarios que ves en Facebook: todo debe ser escrutado por la Palabra de Dios. La Biblia es la autoridad suprema. No porque se trate de creer tontamente cosas que son falsas, sino porque la Palabra de Dios es la verdad (Juan 17:17).

¿De dónde sacas lo que crees sobre Dios, sobre ti mismo y sobre cómo ser salvo? Amigo mío, la verdad está en la Escritura. Y sólo en la Escritura.

Auteur : La Reb

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